Opinión
El balón no es redondo.

Ahora, decir que la Copa del Mundo tiene tres anfitriones es un eufemismo. En realidad, es el mundial de Estados Unidos, con México y Canadá de relleno, quedándose con migajas de partidos. Esto refleja la asimetría que reina entre los tres países, pero también la actitud sumisa del gobierno mexicano y canadiense que aceptaron en su momento dicha subordinación; en el caso de México, escandalosa. A los canadienses les vale el fútbol; lo suyo es el hockey. Pero México, aunque nunca ha destacado en el torneo, es un referente histórico de la Copa del Mundo, por su afición, por la ola, por el Estadio Azteca —hoy renombrado Banorte—, por haber sido escenario de hitos como “el partido del siglo” o “la mano de Dios”. Es patético que nuestro país —en el gobierno de Peña Nieto— se haya conformado con méndigos 13 partidos, casi todos de fase de grupos, apenas 3 de segunda ronda y solo uno de octavos de final.
Organizar una Copa del Mundo cumple varios propósitos, pero desde el punto de vista del poder blando, posiciona la marca país, esto es, visibiliza al país organizador y es una oportunidad inmejorable para dar la mejor impresión a inversionistas, turistas y gobiernos extranjeros por igual. No deja de ser irónico que sea justamente el gobierno de Donald Trump el que haya propuesto y le corresponda ahora organizar el certamen. Un gobierno que se ha distinguido por su abierta xenofobia y chauvinismo. De hecho, existe una genuina preocupación entre los aficionados latinos por asistir a los estadios, ya que pudiera ser aprovechado por el ICE para hacer redadas. Del mismo modo, el número de extranjeros visitantes que han sido sujetos a controles rigurosos, detenciones prolongadas o cuyo ingreso ha sido simplemente negado en aeropuertos y pasos terrestres se ha disparado desde que Trump asumiera la presidencia por segunda vez. Sin mencionar la abierta animadversión que el gobierno republicano exhibe hacia prácticamente el resto del mundo. Queda por ver qué tanto afectará esto al aforo.
Pero la mayor hipocresía es sin duda la invención exprofeso del infame Premio FIFA de la Paz para complacer los berrinches de Trump, quien no logró su sueño húmedo de obtener el nobel de la Paz (¿quién sabe por qué!), con todo y el obsequio —igual de vergonzoso— de María Corina Machado. Por si quedaba lugar a dudas, la FIFA ha dejado ver que no tiene dignidad alguna y está dispuesta a lo que sea con tal de seguir el negocio del espectáculo.
Y es que, en el fondo, para la FIFA no es más que eso: un pinche negocio. Ni la competencia ni el honor, ni la recreación ni la salud son relevantes. Se ha perdido la esencia misma del deporte. Lo que importa es aumentar la audiencia a toda costa. De ahí que sea el mundial más grande de la historia, con 48 equipos, como si hubiera más de diez con un nivel alto. Que no nos extrañe que en unos años se vuelva a extender hasta garantizar la participación de los mercados más grandes del mundo, a saber, India y China, en detrimento, una vez más, de la calidad del torneo.
Lo mismo vale para la asistencia a los estadios, donde la elitización del juego es ya descarada. Los precios de los boletos son, por decir lo menos, prohibitivos, llegando hasta 30 000 pesos para ver a la Selección (¿valdrá la pena?). Y eso, para los afortunados que puedan comprarlos. No solo se ha permitido la reventa de manera oficial (“precios dinámicos”), lo que ha elevado los costos de algunos partidos hasta más de 30 000 ¡dólares!, sino que hay acusaciones de fraude en la designación de asientos por parte de la misma FIFA, institución oficialmente registrada en Suiza como organización benéfica sin fines de lucro (!).
Como recuerda mi amigo y colega, el sociólogo Luis Martínez Andrade, el fútbol nunca fue un deporte popular en su origen,[1] pero es que ahora se está convirtiendo en el nuevo golf o pádel. No pasará mucho para ver a los hombres de negocios hacer networking y cerrar tratos en los estadios.
En fin, queda claro que el mundial se ha convertido en un negocio redondo sostenido en la desigualdad política y económica. Volver a los tiempos de antaño cuando era motivo para unir a los pueblos, limar asperezas, reunir a las familias, promover el deporte y la sana convivencia, se antoja la cuadratura del círculo.
Saúl Sánchez López
Psicólogo social, especialista en psicología política. Actualmente me desempeño como profesor-investigador en la Universidad de Guanajuato. Asimismo, colaboro como articulista y analista en diversos medios de comunicación a nivel nacional e internacional, en español y francés
El balón solo es redondo en la cancha. Fuera de ella es anguloso, irregular, tiene fisuras y chipotes que hacen del deporte más popular del mundo mucho más que un juego de once contra once. Este mundial se va a llevar a cabo en Norteamérica básicamente por el escándalo del FIFA Gate —el Departamento de Justicia de EE. UU. y el FBI acusaron corrupción por parte de la FIFA en la elección de los anfitriones de 2018 y 2022. Esta optó por incluir a México y Canadá en el paquete para que fuera menos obvio. En otras palabras, Rusia y Qatar obtuvieron sus sedes por sobornos; Estados Unidos por extorsión. Es la geopolítica del fútbol.
Reingeniería Naranja en Irapuato: Del voto circunstancial a la estrategia técnica

l escenario político en Irapuato ha entrado en una fase de redefinición crítica. A poco más de un año para el proceso electoral de 2027, las piezas en el tablero municipal comienzan a moverse, revelando no solo nombres, sino cambios profundos en las estrategias de los partidos que buscan romper la polarización predominante. El reciente nombramiento de Eliane Hernández Hinojosa como Coordinadora Municipal de Movimiento Ciudadano (MC) y el descarte de la regidora Regina Irastorza para la contienda por la alcaldía, marcan un punto de inflexión: el intento de transitar de una participación política "circunstancial" a una profesionalización técnica y de arraigo.
Para entender la magnitud del reto que asume Hernández Hinojosa, es imperativo mirar la "fotografía" del momento. La encuesta de Massive Caller del 9 de enero de 2026 dibuja un Irapuato polarizado, pero con grietas aprovechables. Con Morena liderando las preferencias (35.4%) y el PAN en un segundo lugar combativo (27.4%), el margen de maniobra para una tercera vía parece estrecho.
Movimiento Ciudadano arranca el 2026 con un modesto 7.6% de intención de voto por partido. Sin embargo, el dato más revelador no está en las siglas, sino en el 15.8% de indecisos y en la dispersión interna. Cuando se pregunta por candidatos de MC, un abrumador 58.8% de los encuestados prefiere "Otro", mientras que Regina Irastorza retenía un 16.2%. Este "vacio de liderazgo" es, paradójicamente, la mayor oportunidad para la nueva dirigencia.
La declaración de la regidora Regina Irastorza al periodista Fidel Ramírez Guerra al término de el evento de presentación del Programa Anual de Actividades del Rancho
Eliane Hernández aporta credenciales que resuenan con la identidad irapuatense:
Su paso por la gerencia del Sistema Producto Fresa la conecta con uno de los sectores más simbólicos y económicos de la región, un gremio que a menudo se siente desatendido por la política tradicional.
Como contadora pública y exfuncionaria de Desarrollo Económico, posee el lenguaje técnico para dialogar con el empresariado local, un sector clave que podría estar buscando alternativas ante la polarización nacional.
Su trabajo en "Rescatando Ángeles" le otorga la legitimidad moral de quien conoce las carencias sociales de primera mano, no solo desde un escritorio.
El nombramiento en el mes que transcurre , no es solo un cambio de nombres; es un cambio de método. El reto de Eliane Hernández será convertir ese 58.8% de simpatizantes que buscan "otro" perfil dentro de MC, y al 15.8% de indecisos generales, en una base electoral sólida.
Si la política es la capacidad de resolver problemas públicos, el perfil de Hernández —que sabe bajar recursos de CONACYT, gestionar proyectos agrícolas y administrar el desarrollo económico— ofrece una narrativa fresca frente al desgaste de los partidos tradicionales. Movimiento Ciudadano en Irapuato apuesta por dejar de ser una aventura circunstancial para convertirse en una opción técnica, viable y profesional. La moneda está en el aire, y la reingeniería naranja ha comenzado.
Vía Cadena 8 Noticias / Fotos: Cortesía
La historia oculta de un joven en la calle

Cuántas cosas hacemos así, sin dar importancia a lo que está justo frente a nosotros. Caminando por una calle, se me acercó un indigente para pedirme una moneda. Lo primero que pensé fue que quería dinero solo para alcoholizarse o drogarse. Aun así, saqué algunas monedas de mi monedero y se las di.
Junto a mí pasó una persona que hasta se tapó la nariz y, con mucha desconfianza, se alejó. El indigente siguió caminando. Era joven; me atrevería a decir que no era feo y medía más o menos uno ochenta. Yo le pregunté por qué estaba en las calles, si no tenía un hogar. Me miró a los ojos y, con una sonrisa que reflejaba amargura, me dijo que nunca lo había conocido. Tenía cuatro años cuando su madre murió. Su padrastro, de mujer en mujer, siempre lo consideró un estorbo. No sabía si tenía parientes; al parecer no, porque de lo contrario lo hubiera mandado con ellos.
Cuando cumplió seis años, se lo vendió a un mecánico que lo maltrató igual e incluso lo violó. Para mí fue terrible escuchar esto, aunque sabemos que sucede. Escucharlo así, de primera mano, es muy cruel. Me dijo que terminó escapando, pidiendo raite a quien quisiera llevarlo a cualquier lugar. Viajó con un sinfín de aventuras, unas buenas y otras malas. Nadie le daba trabajo; al final, ni siquiera conocía otro oficio que vagar, buscar alimento y lugares donde dormir. Aunque muchas veces fue agredido por otros indigentes, así era su vida.
Yo me fui muy triste porque deduje que, a la edad que le calculé, no tenía más de veinte años: analfabeto, sin un lugar seguro y con una historia tan dura. No solo era así la suya; ¿cuántas más existen? Sé que es difícil ayudar a estas personas, en ocasiones porque no se dejan, otras porque no estamos preparados y muchas veces por falta de interés. Sin embargo, creo que esto no nos exime de cierta responsabilidad. Ojalá al menos yo pueda ver a estas personas con algo de comprensión y un poco de empatía. No quisiera que ninguna persona más pasara por esto.
Sé que solo es un pequeño ejemplo de miles en el mundo: algunos más terribles, otros mejores, pero todos con historias que para muchos de nosotros nos son indiferentes.
Esta experiencia me dejó pensando en lo frágil que es la vida y cómo un giro del destino puede llevar a alguien a la calle. Ese joven no eligió su camino; fue víctima de un sistema que falló desde su infancia. Quizás como sociedad necesitamos más programas de apoyo, educación y prevención para romper estos ciclos de abuso y abandono. Pero mientras tanto, cada uno puede contribuir con actos simples: donar a organizaciones confiables, voluntariar o simplemente tratar a estas personas con dignidad. Al final, la empatía no cuesta nada, pero puede significar mucho para quien la recibe.
Gigi colaboradora de laverdaduele33
Fotografía, cortesía.
Formación Ciudadana: Derechos, Deberes y el Fortalecimiento del Tejido Social

La comprensión integral de las prerrogativas y responsabilidades ciudadanas constituye el pilar fundamental de cualquier sociedad democrática funcional. El ejercicio de la ciudadanía no se limita a la coexistencia pasiva, sino que exige un compromiso activo con el marco legal y ético que rige la vida en comunidad.
Dimensiones del Ejercicio Ciudadano
Para profundizar en esta materia, es imperativo analizar los cuatro ejes rectores que definen la interacción entre el individuo y el Estado:
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Derechos Humanos Fundamentales: Constituyen el núcleo de la dignidad humana. Involucran el análisis de la libertad de expresión como motor del pensamiento crítico, el derecho a la igualdad ante la ley y las garantías de acceso a una justicia pronta y expedita.
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Derechos Civiles y Políticos: Son las herramientas que facultan la participación en el sistema democrático. Esto incluye el derecho al sufragio universal, la libertad de asociación y el derecho fundamental al acceso a una educación de calidad como vehículo de movilidad social.
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Obligaciones y Cargas Públicas: El sostenimiento del Estado de Derecho depende del cumplimiento de deberes ineludibles. Entre ellos destacan el cumplimiento del marco normativo vigente, la contribución al gasto público mediante el sistema tributario y el deber de velar por la integridad de la comunidad.
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Participación Ciudadana y Acción Colectiva: Este eje examina los mecanismos para incidir en las políticas públicas, desde la participación en gobiernos locales hasta la colaboración con organizaciones de la sociedad civil (OSC), fortaleciendo así la gobernanza.
Aplicación Práctica y Defensa de las Garantías
Más allá de la teoría jurídica, es crucial debatir la implementación de estos conceptos en la cotidianidad. La defensa de los derechos ciudadanos requiere un conocimiento profundo de las instituciones y de los recursos legales disponibles para mitigar cualquier vulneración, asegurando que la teoría se traduzca en una práctica social efectiva y resiliente.
Lupillo Berrios Colaborador de laverdduele33.com
La pérdida de la dama: ¿Cómo seguimos desarrollándonos como sociedad?

Todos somos diferentes, nadie es mejor, solo diferentes. En nuestros días había un título al que las mujeres lindas aspiraban: todas querían ser consideradas merecedoras de él. Este título estuvo vigente hasta finales del siglo pasado; en el año 1999 aún se usaba con frecuencia. Este título para las mujeres era ser una dama. Era una palabra distinguida porque implicaba elegancia, distinción, clase y preparación, sin importar el nivel económico. Y este título no se refiere al nivel económico, sino a la conducta y a la actuación en sociedad, a cualquier nivel.
Podemos mencionar algunos ejemplos: doña María Félix era una dama en su comportamiento: nunca se peleaba, solo discutía cuando había discrepancias de ideas. Otro caso es Frida Kahlo, persona humilde del pueblo, que se expresaba de igual forma: nunca violentaba, solo dialogaba.
Claro, dirán algunos: «son antiguas», y sí, pertenecen a la educación femenina de antaño, pero de alguna forma eso ayudó a tener distinción como personas.
Muy lamentable: ya en nuestros días actuales, las mujeres (no solo las chicas jóvenes) se tatúan la piel desde muy temprana edad hasta personas mayores. Otra cosa: se «weyean» entre sí («sí, wey», «no, wey»); ese lenguaje que antes se cuidaba tanto quedó sepultado y ya en estos días no se menciona más. Quedó en el olvido, olvidado.
Y no termina ahí. Hoy muchas mujeres —y también hombres— han normalizado gritar, insultar y hasta agredir físicamente en redes sociales o en la vida real por cualquier diferencia de opinión. Lo que antes se resolvía con un «con todo respeto, discrepo» ahora se contesta con groserías, bloqueos o incluso amenazas. La elegancia en el desacuerdo parece un lujo del pasado.
Peor aún: la modestia en el vestir y en el porte ha sido reemplazada por la exposición excesiva del cuerpo como forma de “empoderamiento”. Mostrar casi todo se confunde con libertad, cuando en realidad muchas damas del pasado demostraron que se puede ser poderosa, atractiva y respetada sin necesidad de enseñar más piel de la cuenta. La verdadera fuerza no necesita gritar ni desnudarse: se nota en la forma de caminar, de hablar y de tratar a los demás.
¿Cómo vamos a continuar desarrollándonos como sociedad si hemos cambiado la dignidad por la vulgaridad y el respeto por la agresividad? Solo recuperando esos valores de antaño —la cortesía, el buen hablar, la compostura— podremos volver a construir un México educado, elegante y verdaderamente civilizado.
— Rodolfo Camacho, colaborador de laverdaduele33
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