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Documentos desclasificados de la CIA revelan la participación de Hugo Salinas Price en una red anticomunista en México

  • Foto del escritor: evodio camarena
    evodio camarena
  • hace 3 días
  • 4 min de lectura

En las últimas semanas, la difusión de documentos desclasificados de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) ha permitido conocer con mayor detalle la participación de empresarios mexicanos en iniciativas anticomunistas durante la década de 1960. Uno de los nombres que aparece de manera recurrente es el de Hugo Salinas Price, padre del empresario Ricardo Salinas Pliego y fundador de Grupo Elektra.

Estas revelaciones, analizadas por periodistas como Álvaro Delgado y publicadas en medios como SinEmbargo, se basan en archivos desclasificados a partir de 2017 y en las propias memorias del empresario, tituladas Mis años con Elektra. Ofrecen una visión documentada de cómo, en el contexto de la Guerra Fría y tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, sectores empresariales, intelectuales y políticos mexicanos establecieron vínculos con operaciones de inteligencia extranjera para contrarrestar el avance de ideas de izquierda, especialmente en el ámbito universitario.

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El contexto: México tras la Revolución Cubana

El año 1959 marcó un punto de inflexión. La llegada de Fidel Castro al poder en Cuba generó preocupación en sectores conservadores de México y en el gobierno de Estados Unidos. En ese ambiente, Hugo Salinas Price, entonces un joven empresario, decidió pasar a la acción. En sus memorias relata con detalle cómo adquirió una pequeña máquina offset para imprimir y distribuir materiales “anticomunistas” a listas de correo de empresas, periódicos y personalidades públicas.

“Al llegar Fidel al poder, como yo era joven, me puse de ‘activista’ —escribe Salinas Price—. Compré una pequeña máquina offset y comencé a imprimir envíos ‘anticomunistas’ a todas las listas de correo que podía conseguir”.

Ese activismo inicial evolucionó hacia estructuras más organizadas. Salinas Price se integró al Instituto de Investigaciones Sociales y Económicas (IIES), fundado en 1953 por un grupo de empresarios con el objetivo inicial de promover los principios de la libre empresa. Con el paso de los años, el instituto amplió sus actividades hacia la producción de propaganda anticomunista, la organización de congresos y la creación de archivos sobre personas y organizaciones vinculadas a la izquierda.

La Operación LIHUFF y el papel de Navarro Vázquez

Según los documentos desclasificados, el IIES se convirtió en pieza clave de la Operación LIHUFF, una iniciativa de la CIA iniciada a mediados de 1960. La operación tenía como objetivo combatir la influencia de la izquierda radical en México mediante el fortalecimiento de grupos de derecha, la generación de propaganda y acciones de choque, especialmente en universidades como la UNAM, la de Puebla, Guadalajara, Michoacán y Veracruz.

Dos figuras centrales aparecen en los documentos: Alfonso Rudolph Wichtrich (identificado como LIHUFF-1), vicepresidente de la Cámara de Comercio México-Estados Unidos, y Agustín Navarro Vázquez (LIHUFF-2), director del IIES y agente de la CIA. Un informe de la CIA fechado el 7 de junio de 1964, firmado por el jefe de estación en México Winston Scott, describe las actividades del instituto:

“(El IIES) organizó un grupo estudiantil (MURO), estableció y mantuvo contactos en el ámbito universitario, económico y empresarial en América Latina; impulsó significativamente la cobertura en la prensa de temas relacionados con la empresa privada y la amenaza comunista, y acumuló un archivo de datos básicos sobre eventos e individuos vinculados al comunismo y al socialismo que sería difícil de igualar para cualquier otro grupo privado en México”.


MURO: El grupo de choque

Uno de los elementos más documentados es la creación del Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO). Según las memorias de Salinas Price, la idea surgió de conversaciones con Navarro Vázquez, a quien describe como “un verdadero héroe de la libertad”. MURO surgió vinculado a la organización secreta Los Tecos, originaria de la Universidad Autónoma de Guadalajara, y a El Yunque.

Salinas Price financió el grupo y presenció algunas de sus acciones, como una manifestación en la UNAM donde se quemó una efigie de Fidel Castro. En sus memorias reconoce: “Siempre apoyé a Navarro Vázquez… Se llamaría MURO… que resultó muy efectivo para darle a la izquierda una sopa de su propio chocolate”.

Los documentos de la CIA indican que la operación LIHUFF financiaba y adiestraba a MURO para realizar labores de espionaje, propaganda y acciones de choque. También se menciona apoyo de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), la policía política del régimen priista. El objetivo declarado era crear un “contrapeso ruidoso y combativo” a la izquierda para influir en las decisiones del gobierno y del PRI.

Otras iniciativas y legado

Además de MURO, Salinas Price participó en la fundación de la Unión Nacional Independiente Democrática (UNID) y presidió el Partido Nacionalista Mexicano (PNM), que finalmente perdió su registro en 1964. También financió la Revista Nacional, que adoptó posturas de extrema derecha.

Estas actividades no se limitaron a los años sesenta. Documentos y testimonios posteriores sugieren que las redes construidas entonces mantuvieron influencia en décadas siguientes, incluyendo vínculos con medios de comunicación.

Una pieza del rompecabezas histórico

La desclasificación de estos documentos permite reconstruir con mayor precisión un capítulo poco conocido de la historia mexicana contemporánea. Muestra cómo, en el marco de la Guerra Fría, empresarios nacionales, organizaciones secretas de derecha e inteligencia extranjera interactuaron con las estructuras del Estado mexicano para contener el avance de la izquierda.

Hugo Salinas Price, a través de sus propias memorias y de los archivos ahora públicos, aparece como un actor relevante en ese entramado. Las revelaciones no solo iluminan el pasado de una familia con gran influencia en el México actual, sino que aportan elementos para comprender mejor las dinámicas de polarización, el rol de los grupos de choque universitarios y las alianzas transnacionales que marcaron los años sesenta y setenta.

La apertura de archivos de inteligencia sigue siendo una herramienta valiosa para la sociedad mexicana. Permite contrastar relatos oficiales con evidencia documental y enriquece el debate público sobre un periodo clave de nuestra historia.


Créditos: Este articulo fue elaborado con información pública y original, Reporte elaborado por Evodio Camarena para www.laverdaduele33.com

 
 
 

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