Gobierno de León: cobran como de primera, pero organizan ferias de tercera
- evodio camarena
- 24 jul
- 3 min de lectura

Festival de Verano de León: el reflejo de una administración municipal donde la improvisación y el negocio están por encima de la gente
El Festival de Verano de León no arrancó con fiesta, sino con la exhibición descarada de la incapacidad gubernamental. Tras el tradicional corte de listón para la foto oficial, el evento puso al descubierto un desaseo que va más allá de la mala suerte: dejó ver la negligencia y la falta de escrúpulos con la que la administración municipal de León y el Patronato de la Feria manejan la seguridad de las familias leonesas.
En su afán por priorizar la recaudación y los dividendos económicos, la autoridad local entregó la concesión de las atracciones a un proveedor que no cumplía con las garantías mínimas, arrancando un evento masivo a ciegas y poniendo en riesgo a miles de asistentes desde el minuto uno.
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La avaricia por la renta: juegos apagados y omisiones de Protección Civil
El origen de este fracaso tiene nombre y apellido: la ambición por cobrar más sin verificar la capacidad del prestador de servicios.
La administración decidió dejar fuera a la empresa García para otorgarle el contrato a Chavero, un proveedor local que presuntamente ofreció un pago más alto por el arrendamiento del espacio. Sin embargo, el dinero en el papel no se tradujo en operatividad en la cancha.
Durante la jornada inaugural, la realidad golpeó a los visitantes: menos de la mitad de los 41 juegos mecánicos funcionaban. ¿La razón? La empresa no contaba con los permisos ni dictámenes de Protección Civil. La autoridad municipal intentó suavizar el escándalo calificándolo como una simple "actualización de documentos", un eufemismo cobarde para ocultar que permitieron la apertura de un recinto ferial sin contar con las certificaciones básicas de seguridad.
Negligencia al límite: juegos pegados a cables de alta tensión
Lo más alarmante del caso no es solo la falta de papeles, sino el desprecio total por la integridad física de los leoneses.
La falta de supervisión por parte del gobierno municipal fue tal que se permitieron las siguientes negligencias:
Contrataciones desesperadas: La empresa operadora buscaba personal de último minuto a escasas horas de abrir las puertas, sin la capacitación adecuada para maniobrar juegos mecánicos.
Peligro eléctrico: Varias estructuras no pudieron operar porque fueron instaladas peligrosamente cerca del cableado eléctrico, evidenciando una nula planeación y la ausencia de inspectores municipales antes del arranque.
Adjudicaciones a ciegas: Se privilegió el cobro por metro cuadrado por encima del rigor técnico, sacrificando la calidad del servicio a cambio de llenar las arcas.

Alonso Limón Rode y Héctor Rodríguez Velázquez: los ejecutores del desastre
Este atropellado inicio no es un hecho aislado; es el resultado de una gestión municipal complaciente donde los funcionarios públicos operan sin rendir cuentas.
El director de la Feria, Alonso Limón Rode, y el presidente del Patronato, Héctor Rodríguez Velázquez, son los principales responsables de haber avalado una licitación fallida y de haber permitido que el evento abriera en condiciones irregulares.
Aunque desde el Palacio Municipal se intentó mandar el mensaje de que la alcaldesa le exigió al Patronato "dar la cara", esta postura luce más como un intento desesperado por lavarse las manos y desmarcarse de un escándalo que ellos mismos provocaron al mantener una supervisión mediocre.
Si el gobierno municipal no puede garantizar la instalación segura de un parque de atracciones, ¿con qué solvencia moral afirma cuidar de la ciudadanía en temas más complejos?
Créditos: Este articulo fue elaborado con información pública y original, Reporte elaborado por Evodio Camarena para www.laverdaduele33.com




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