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Kristi Noem descubre que ser "leal" no te salva de que Trump te dé una patada en el traste.

  • Foto del escritor: evodio camarena
    evodio camarena
  • 6 mar
  • 2 Min. de lectura

Reportaje: La caída de la "favorita" y el ascenso del luchador

Por: Redacción LAVERDADUELE33

En la política de Donald Trump, nadie tiene el puesto comprado, y Kristi Noem acaba de aprenderlo de la manera más amarga. En un movimiento que sorprendió a pocos pero incomodó a muchos, el presidente anunció que Noem deja de ser la jefa del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Pero no se equivoquen, no es una renuncia voluntaria para "pasar más tiempo con la familia"; es un despido con un moño decorativo llamado "Enviada Especial para el Escudo de las Américas". Básicamente, un puesto inventado para que la caída no se viera tan fea.

¿Qué salió mal? Bueno, parece que gastarse 220 millones de dólares en una campaña publicitaria donde ella era la estrella no le hizo mucha gracia a los contribuyentes, ni a los republicanos del Senado. Pero el verdadero clavo en el ataúd fue la gestión de las redadas en Minneapolis, donde agentes federales terminaron con la vida de dos ciudadanos estadounidenses. Noem, fiel a su estilo de "disparar primero y preguntar después", calificó a las víctimas de "terroristas domésticos" antes de tener una sola prueba. Al final, la verdad salió a la luz y el puesto le quedó grande.

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Pero Trump ya tiene el repuesto listo. Se trata del senador de Oklahoma, Markwayne Mullin. Si el nombre les suena a golpes, es porque Mullin es un exluchador profesional de MMA. Parece que Trump decidió que, si el DHS va a ser un caos, mejor poner a alguien que sepa dar y recibir golpes. Mullin es un "Guerrero MAGA" certificado y el único nativo americano en el Senado, lo que le da a la administración un escudo político interesante mientras intentan llevar a cabo las deportaciones masivas que Noem no pudo ejecutar sin incendiar el país.

Mientras Noem se prepara para su nuevo cargo —que suena más a un retiro espiritual en Florida que a una estrategia de seguridad real—, Mullin tendrá que lidiar con un departamento que está parcialmente cerrado por falta de presupuesto y con una moral por los suelos. La pregunta en Washington no es si Mullin podrá con el paquete, sino cuánto tiempo pasará antes de que él también termine en la lista de "ex amigos" del presidente. En la era Trump, la lealtad es una calle de un solo sentido y el asfalto está muy caliente.


Créditos: Este reportaje fue elaborado con información pública y original, Reporte elaborado por Evodio Camarena para www.laverdaduele33.com

 
 
 

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