Salinas de Gortari fue resguardado por “narcos”, según Embajada de EU

Un documento desclasificado del gobierno de Estados Unidos vuelve a poner bajo la lupa uno de los episodios más delicados de la política mexicana de finales de los años ochenta.
El documento, fechado el 10 de noviembre de 1987, fue elaborado por funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en México, en plena etapa previa a las elecciones presidenciales de 1988.
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En sus páginas aparece un dato particularmente llamativo: dos fuentes consideradas confiables por funcionarios estadounidenses aseguraron que el equipo de seguridad de la campaña presidencial de Carlos Salinas de Gortari estaba encabezado por Miguel Aldana y Armando Pavón Reyes.
Ambos hombres tenían antecedentes dentro de las corporaciones de seguridad mexicanas y habían sido señalados por autoridades estadounidenses por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Pero aquí hay una precisión fundamental: el documento no demuestra que Carlos Salinas de Gortari haya participado en actividades de narcotráfico ni constituye una sentencia judicial en su contra.
Lo que existe es un reporte diplomático estadounidense que registra información proporcionada por determinadas fuentes y las preocupaciones que esa información generó dentro de la Embajada.
¿Qué dice el documento?
El memorándum fue dirigido a Roger R. Gamble, entonces encargado de negocios de la Embajada estadounidense en México.
El reporte señala que dos fuentes independientes, descritas como confiables, informaron que Miguel Aldana y Armando Pavón Reyes encabezaban la seguridad de la campaña de Salinas.
La referencia a ambos personajes era especialmente sensible para Washington debido a las investigaciones relacionadas con el asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena, ocurrido en 1985.
Miguel Aldana había ocupado posiciones importantes dentro de las instituciones policiales mexicanas, mientras que Armando Pavón Reyes había sido comandante de la Policía Judicial Federal.
Sus nombres aparecieron posteriormente relacionados con acusaciones y señalamientos estadounidenses derivados de las investigaciones sobre el caso Camarena y el narcotráfico.
El documento de 1987, por tanto, refleja una preocupación concreta de funcionarios estadounidenses: la presencia de personajes cuestionados dentro del aparato de seguridad de la campaña presidencial del candidato del PRI.

¿Qué papel tenía Salinas en ese momento?
Para entender la relevancia del documento hay que regresar a 1987.
Carlos Salinas de Gortari acababa de convertirse en candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional, el PRI, para las elecciones de 1988.
México atravesaba entonces una etapa complicada.
El país enfrentaba las consecuencias de la crisis económica de los años ochenta, una fuerte inflación, pérdida del poder adquisitivo y un creciente cuestionamiento al sistema político.
Al mismo tiempo, dentro del propio PRI existían sectores inconformes con el rumbo económico y político del país.
En ese contexto, la información que llegaba a Washington sobre el entorno de seguridad de Salinas adquiría especial importancia.
Miguel Aldana y Armando Pavón
Miguel Aldana Ibarra fue un funcionario policial de alto nivel y llegó a ocupar la dirección de Interpol México.
Durante años su nombre apareció en investigaciones y acusaciones relacionadas con el narcotráfico.
Aldana rechazó esos señalamientos.
Armando Pavón Reyes también tuvo una trayectoria dentro de las corporaciones policiales mexicanas y su nombre quedó relacionado con las investigaciones estadounidenses derivadas del asesinato de Camarena.
El documento de la Embajada estadounidense coloca a ambos en una posición particularmente llamativa: la seguridad de la campaña del candidato que estaba a punto de competir por la Presidencia de México.
Eso no significa automáticamente que quienes trabajaban para una campaña compartieran las actividades, acusaciones o antecedentes de todas las personas que integraban su estructura.
Precisamente por eso es importante separar los hechos documentados de las interpretaciones posteriores.
Imagenes: Contralinea
¿El documento acusa directamente a Salinas?
No.
Y esta es probablemente la parte más importante para entender correctamente la información.
El memorándum registra que fuentes consultadas por funcionarios estadounidenses aseguraban que determinados personajes encabezaban la seguridad de Salinas.
También contiene valoraciones y preocupaciones de los propios funcionarios estadounidenses sobre lo que eso podía significar.
Pero no presenta una prueba judicial que establezca que Salinas ordenó, autorizó o participó en actividades de narcotráfico.
Tampoco demuestra por sí solo qué nivel de conocimiento tenía Salinas sobre los antecedentes o acusaciones que pesaban sobre esos funcionarios.
En otras palabras, el documento es una pieza de inteligencia diplomática, no una resolución judicial.
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¿Por qué vuelve a ser relevante ahora?
Porque los documentos desclasificados permiten observar cómo veía el gobierno estadounidense la política mexicana desde dentro, en un momento particularmente delicado.
Además, el documento ayuda a reconstruir las relaciones entre tres elementos que durante décadas han generado controversia en México: política, corporaciones de seguridad y narcotráfico.
La historia del país está llena de acusaciones, investigaciones y versiones enfrentadas sobre la relación entre funcionarios públicos y organizaciones criminales.
Por eso, cuando aparece un documento oficial desclasificado, la responsabilidad periodística consiste en revisar exactamente qué dice, quién lo elaboró, qué fuentes utilizó y qué conclusiones pueden extraerse legítimamente.
La pregunta que permanece
El documento deja una serie de preguntas históricas.
¿Por qué dos personajes señalados por autoridades estadounidenses aparecían relacionados con la seguridad de la campaña de Salinas?
¿Qué relación concreta tenían con la estructura electoral y política del candidato?
¿Qué información conocían las autoridades mexicanas?
¿Y qué información tenía el propio candidato?
El memorándum no responde todas esas preguntas.
Lo que sí permite confirmar es que funcionarios de Estados Unidos estaban siguiendo de cerca la presencia de Aldana y Pavón dentro del entorno de seguridad de la campaña presidencial de Salinas en 1987.
Y ese dato, por sí mismo, constituye un elemento relevante para estudiar aquella época.
Mi opinion:
Casi cuatro décadas después, un documento desclasificado vuelve a abrir una ventana hacia uno de los periodos más controvertidos de la historia política reciente de México.
La información es llamativa, pero debe manejarse con rigor.
El documento estadounidense señala que dos fuentes consideradas confiables informaron que Miguel Aldana y Armando Pavón Reyes encabezaban la seguridad de la campaña de Carlos Salinas de Gortari.
También recoge los antecedentes y señalamientos que ambos personajes tenían desde la perspectiva de autoridades estadounidenses.
Pero no demuestra que Salinas fuera narcotraficante, ni que hubiera ordenado actividades relacionadas con el narcotráfico.
La diferencia entre un reporte de inteligencia, una acusación y una prueba judicial es fundamental.
Lo que queda para la historia es un documento fechado en 1987 que muestra que, incluso antes de la polémica elección presidencial de 1988, la Embajada de Estados Unidos observaba con atención a personajes vinculados con la seguridad del candidato del PRI.
Un documento que, décadas después, vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que sigue siendo incómoda: ¿hasta dónde llegaban realmente las relaciones entre el poder político y los cuerpos de seguridad en el México de aquella época?
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