De Fox a Sheinbaum: 115 alcaldes asesinados en México en 22 años. Los picos más mortíferos fueron con Calderón y Peña Nieto
- evodio camarena
- 17 nov 2025
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Ciudad de México, 17 de noviembre de 2025.– El homicidio del alcalde independiente de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, baleado el pasado 1 de noviembre en la plaza principal de su municipio mientras caminaba con su familia, ha vuelto a encender el debate nacional sobre la seguridad de los presidentes municipales. Manzo había pedido protección a la Presidencia de la República tras recibir amenazas directas del crimen organizado y gozaba de más del 60 % de aprobación ciudadana. Su muerte desató protestas espontáneas en Michoacán, pero también fue aprovechada por sectores opositores para cuestionar la estrategia de seguridad del gobierno actual.
Lo que rara vez se menciona en ese señalamiento es que el asesinato de alcaldes no es un fenómeno nuevo ni exclusivo de los últimos meses: es una constante que atraviesa cinco sexenios y todos los partidos políticos. Un análisis realizado por este medio, a partir de reportes periodísticos históricos, el informe “Votar entre Balas” de Data Cívica y la verificación caso por caso, documenta al menos 115 presidentes municipales ejecutados entre octubre de 2003 y noviembre de 2025. (datos de Sin Embargo)
El origen y la explosión de la violencia. El primer caso registrado ocurrió el 19 de octubre de 2003 en Petlalcingo, Puebla: Jorge Vergara Tapia, alcalde del PRI, fue asesinado por la espalda cuando visitaba a su esposa. Durante el resto del sexenio de Vicente Fox (2000-2006) se contabilizaron solo cuatro crímenes más, lo que hacía parecer que la violencia contra ediles era algo excepcional. Todo cambió a partir de diciembre de 2006. Con la llegada de Felipe Calderón y el lanzamiento de la llamada “guerra contra el narco”, los asesinatos se multiplicaron. En ese sexenio se registraron 36 alcaldes ejecutados, un incremento del 620 % respecto a los cinco casos del periodo anterior. El punto más alto llegó con Enrique Peña Nieto (2012-2018): 38 alcaldes asesinados, la cifra más elevada de cualquier administración en las últimas dos décadas. Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) la tendencia bajó, pero no se detuvo: 25 homicidios. En los primeros 13 meses y medio de Claudia Sheinbaum (del 1 de octubre de 2024 a hoy) ya van 11 alcaldes muertos, un ritmo que, de mantenerse, podría acercarse al promedio de los años más violentos. Los años que más duelen. Si se observa año por año, 2010 sigue siendo el más letal: 16 alcaldes asesinados en apenas doce meses. Le sigue 2018, con 10 casos. No ha habido un solo año sin víctimas desde 2003, salvo 2004 y 2007. En lo que va de 2025 ya suman ocho ejecuciones, con mes y medio todavía por delante. El patrón de género De los 115 alcaldes asesinados, 106 eran hombres y solo nueve mujeres. La primera alcaldesa ejecutada fue Marisol Mora Cuevas (PAN), en Tlacojalpan, Veracruz, en junio de 2012. Desde entonces han caído otras ocho, entre ellas Gisela Mota (PRD, Temixco, Morelos, 2016), Olga Kobel (PRI, Juárez, Coahuila, 2018), Maricela Vallejo (Morena, Mixtla de Altamirano, Veracruz, 2019) y, este mismo año, Lilia Gema García Soto (San Mateo Piñas, Oaxaca) y Martha Laura Mendoza (Tepalcatepec, Michoacán).Los estados donde ser alcalde es más peligroso.

Aunque Michoacán concentra la atención mediática reciente (20 alcaldes asesinados desde 2005, tres de ellos en la actual administración), el estado más mortífero para los presidentes municipales es Oaxaca, con 21 casos. Le siguen Guerrero (12), Veracruz (10), Puebla (9) y Chihuahua (8). Guanajuato, pese a su alta incidencia delictiva general en los últimos años, solo registra un caso en este recuento histórico. Michoacán: el laboratorio de la violencia política. En la entidad gobernada hoy por Morena, pero que ha tenido mandatarios del PRI, PRD y PAN en las últimas dos décadas, los cárteles y sus sucesores han convertido a los ayuntamientos en blanco prioritario.
Según datos del INEGI, entre 2012 y 2024 se cometieron más de 22 mil homicidios dolosos en la entidad; 2021, con Silvano Aureoles (PRD) en el poder estatal, fue el año más sangriento, con 2,696 asesinatos. Lo que no dicen quienes hoy señalan. Cuando algunos partidos y voces opositoras convierten el asesinato de Carlos Manzo en un ariete político contra el gobierno federal, omiten que la gran mayoría de los 114 alcaldes que le precedieron en esta lista trágica fueron asesinados bajo administraciones de sus propios colores: 36 con el PAN de Calderón, 38 con el PRI de Peña Nieto y decenas más cuando gobernaban localmente el PRI, el PAN o el PRD. La violencia contra los presidentes municipales no entiende de siglas ni de sexenios. Es una deuda histórica del Estado mexicano con sus autoridades más cercanas a la gente, las que pagan con la vida el control territorial que disputan los grupos criminales. Y mientras no se hable de los 115 nombres completos, y no solo del último, el debate seguirá siendo incompleto y oportunista.













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