Trump, las manos fuera de México.
- evodio camarena
- hace 2 días
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Hay líneas que no se cruzan. Hay soberanía que no se negocia. Hay dignidad que no se arrodilla.
Donald Trump ha vuelto a las andadas: amenazas de aranceles del 25%, del 100%, del “lo que sea necesario”; promesas de enviar tropas, drones, fuerzas especiales; declaraciones de que México “no hace nada” contra el narco y que, por tanto, Estados Unidos tiene derecho a intervenir. Es la misma cantaleta de siempre, pero ahora con el volumen al máximo y el calendario electoral de por medio.
A muchos les parece que esto es solo “Trump siendo Trump”, puro show, ruido para la tribuna. Error. Subestimar la seriedad de estas palabras es tan peligroso como tomarlas al pie de la letra sin respuesta. Porque cuando un presidente de Estados Unidos dice, con la autoridad que le da su cargo y su historia personal, que está dispuesto a violar la soberanía de un país vecino, ya no estamos ante una bravata de campaña: estamos ante una amenaza real a la independencia nacional.
Y aquí no caben los “pero es que el otro también…”. No caben los “es culpa de la 4T”, ni los “es culpa de los prianistas de antes”, ni los “todos son iguales”. Frente a la amenaza de intervención extranjera, el pueblo mexicano tiene que ponerse de pie como país, no como partido.
No se trata de defender a un gobierno en particular. Se trata de defender lo que nos queda de nación cuando alguien desde Washington decide que ya no somos dueños de nuestro territorio, de nuestras decisiones, de nuestra forma —equivocada o no— de enfrentar nuestros problemas.
México tiene graves pendientes en materia de seguridad, de crimen organizado, de impunidad, de corrupción. Nadie con un mínimo de honestidad puede negarlo. Pero esos pendientes los resolvemos los mexicanos, con nuestras luces y nuestras sombras, con nuestras instituciones (por débiles que sean), con nuestra democracia (por lastimada que esté). No los resuelve un ejército extranjero. No los resuelve un tuit presidencial desde Mar-a-Lago. No los resuelve la amenaza de bombardear cárteles que, casualmente, también operan en territorio estadounidense.
Porque si mañana un presidente mexicano dijera que va a mandar tropas a Texas o Arizona para “combatir el fentanilo que viene de allá”, el grito de indignación en Estados Unidos sería ensordecedor. Y tendría razón. La soberanía no es negociable cuando te toca a ti. Y no debería serlo cuando le toca al vecino.
A los mexicanos nos han querido dividir en todo: en colores, en banderas, en mañaneras y conferencias matutinas, en “chairos” y “fifís”, en “chairos fifís” y en “fifís chairos”. Pero hay un punto en el que no debe haber colores: cuando un gobierno extranjero amenaza con pisar suelo mexicano con botas militares o con drones armados. Ahí no hay izquierda ni derecha. Ahí hay patria.
Trump puede seguir tuiteando. Puede seguir subiendo el tono. Puede seguir buscando aplausos en sus mítines. Pero que quede claro: México no es patio trasero de nadie. No lo fue en 1847, no lo fue en 1914, no lo fue cuando nos quisieron imponer presidentes desde la embajada. Y no lo será ahora.
Los mexicanos debemos rechazar, de manera clara, unánime y sin titubeos, cualquier intento de intervención extranjera, venga de donde venga y se disfrace como se disfrace.
Porque cuando la soberanía se pierde, ya no hay manera de recuperarla con discursos bonitos ni con negociaciones de última hora.
Trump, no se meta en México.
La dignidad no se aranceliza. La independencia no se negocia. Y la patria, esa, sí es de todos.
Créditos: Esta opinión fue elaborada con información pública y original, escrita por Evodio Camarena para www.laverdaduele33.com














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