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Trump y el Petróleo Venezolano: El Negocio del petroleo que Nadie Quiere Firmar

  • Foto del escritor: evodio camarena
    evodio camarena
  • 10 ene
  • 2 Min. de lectura

El presidente Donald Trump ha puesto sobre la mesa una cifra astronómica: 100,000 millones de dólares. Esa es la inversión que, según sus cálculos, los gigantes petroleros estadounidenses deberían inyectar de inmediato para resucitar la devastada industria de Venezuela. Sin embargo, tras las reuniones en la Casa Blanca este enero de 2026, el entusiasmo del mandatario ha chocado de frente con una pared de escepticismo empresarial.

A pesar de que las fuerzas estadounidenses han tomado posiciones estratégicas y se ha establecido un control sobre las exportaciones de crudo, los directivos de empresas como ExxonMobil y ConocoPhillips no parecen listos para firmar cheques. Para ellos, la "seguridad total" que promete Trump en sus discursos no compensa décadas de inseguridad jurídica y una infraestructura que hoy es, literalmente, chatarra.


El problema principal no es la falta de petróleo —Venezuela posee las mayores reservas probadas del mundo— sino el riesgo financiero. Darren Woods, CEO de ExxonMobil, ha sido tajante: bajo el marco legal actual, Venezuela es "no invertible". Las empresas recuerdan con dolor las nacionalizaciones de la era de Hugo Chávez, donde perdieron miles de millones de dólares en activos que nunca recuperaron del todo.

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Trump argumenta que, al tratar directamente con el gobierno de Estados Unidos y no con autoridades locales, el riesgo desaparece. "Tienen completa seguridad", afirmó el presidente, asegurando que el dinero volverá a los inversores "lo más rápido posible". Pero en el mundo real, los contratos requieren algo más que un apretón de manos en el Despacho Oval; requieren leyes de hidrocarburos nuevas y una estabilidad política que aún se siente frágil tras la caída de Nicolás Maduro.

Mientras Trump busca inundar el mercado con crudo venezolano para bajar el precio de la gasolina a los 50 dólares por barril, las petroleras miran los costos de producción. Extraer el crudo pesado de la Faja del Orinoco es caro y complejo. Con los precios actuales del mercado global, muchos analistas sugieren que invertir miles de millones en reparar tuberías corroídas y plantas eléctricas fallidas simplemente no es rentable a corto plazo.


Por ahora, Chevron sigue siendo la única ficha activa en el tablero, gracias a su permanencia histórica en el país. El resto de los gigantes prefiere esperar en la barrera. La verdad duele para la administración actual: el control militar de los pozos es una cosa, pero convencer al capital privado de que Venezuela ya no es un "campo minado" financiero es una batalla que Trump todavía no ha ganado.


Créditos: Este reportaje fue elaborado con información pública y original, Reporte elaborado por Evodio Camarena para www.laverdaduele33.com con apoyo de Grok por la curaduría de imágenes.


 
 
 

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